Astor Piazzolla solía bromear sobre sus orígenes. Sus padres eran italianos de Trani, y llevaban consigo la herencia apuliense. Pero el músico nació en Argentina en 1921, en el puerto de Mar del Plata, y convivió en sus primeros años con inmigrantes de todo el mundo. Además, en 1925 la familia se muda a Nueva York, una capital cosmopolita influenciada por el jazz y la música clásica. Con esos orígenes dispersos fue creciendo Piazzolla, que supo sentir la nostalgia desde joven, como el tango, aunque tardó en descubrirlo.
Su romance con el fuelle comenzó a los nueve años, cuando el padre le regala un bandoneón. Con actitud precoz empieza a estudiar el instrumento, pero no tango, si no música clásica. Luego, con intención de adaptar obras de piano al bandoneón, empieza a estudiar con Bela Wilda, un pianista húngaro discípulo de Sergei Rachmaninov. El joven aprendía rápido y ya demostraba cualidades.
A principio de la década del treinta Carlos Gardel se encontraba por Nueva York grabando sus películas. Cuando le hablaron de una familia con un hijo argentino que dominaba el inglés y tocaba el bandoneón, fue a conocerlo lleno de curiosidad y nostalgia. La familia Piazzolla creó un vínculo especial con el artista, y el joven Astor se convirtió en el acompañante de Gardel, haciéndole a la vez de guía y traductor. En agradecimiento recibe una participación en “El día que me quieras”, uno de las películas de mayor éxito de Gardel, y el ofrecimiento de participar en su conjunto musical. Con la negativa de los padres de Piazzolla, Gardel se encamina en la gira que terminará con su fatídico accidente.
En 1937 Piazzolla vuelve a la Argentina. Introducido en el mundo del tango, comienza a estudiar intensivamente el fuelle e ingresa en la orquesta de Aníbal Troilo. Allí aprende los secretos del tango, las posibilidades del bandoneón y su expresividad. Sin embargo, los primeros arreglos que presenta en la orquesta son rechazados por la mayoría de los músicos, y Troilo lo corrige constantemente. Al mismo tiempo comienza a estudiar con Alberto Ginasterra y Raúl Spivak. Ellos le presentan la música de Stravinsky, Bartok y Ravel. También entra en contacto con tangueros como Alfredo Gobbi y Osbaldo Pugliese, que constituirán referentes musicales en su estilo.
Tras una década agitada, que incluyó su casamiento, el distanciamiento de Troilo, la fundación de orquestas típicas propias y la constante indecisión entre la música clásica y el tango, gana una beca de estudio en Francia. En 1953, con su obra Buenos Aires (tres movimientos sinfónicos), gana el premio Fabien Sevitzky y viaja a estudiar con Nadia Boulanger en París. En los once meses que pasa junto a ella Piazzolla se descubre a sí mismo, entiende su estilo y encuentra su objetivo musical. Su preocupación entre la música clásica o el tango se resuelve, y decide juntar elementos de ambas. Además, queda eclipsado al escuchar al octeto del saxofonista Gerry Mulligan. A partir de ese momento el jazz constituirá otra fuente de inspiración en sus composiciones, adoptando su carácter improvisado en oposición a la rigidez de las orquestas típicas.
En 1955 Piazzolla vuelve a Buenos Aires, y forma su famosa orquesta de cuerdas. Al poco tiempo, en busca de un sonido propio, forma el Octeto Buenos Aires, inspirado en el conjunto de Gerry Mulligan. Esa agrupación marca un quiebre en la música de Piazzolla, que empieza a crear un sonido diferente. Tiene innovaciones instrumentales (como la inclusión de la guitarra eléctrica) y cambios en las armonías tradicionales. Sin embargo, por su carácter renovador e intrépido, fue destrozado por la crítica y dejó de difundirse su música. Piazzolla decide viajar a Nueva York nuevamente en busca de trabajo. En 1959, durante una gira por Puerto Rico, el músico recibe la noticia de la muerte de su padre. De ese evento sorpresivo surgió una de sus obras más famosas, Adiós Nonino, con una base melódica similar a Nonino, pero mucho más triste y sentida.
Dos años más tarde vuelve a Buenos Aires y forma el Quinteto Tango Nuevo, con el que logra algunos éxitos y emprende giras por Argentina, Brasil y los Estados Unidos. La música de Piazzolla empezaba a imponerse en ciertos ámbitos, pero no lograba masividad ni aceptación popular. En 1963 forma el Nuevo Octeto y compone Introducción a «Héroes y tumbas» con letra de Ernesto Sábato, y en 1965 graba “El Tango” con letra de Borges, voz de Edmundo Rivero y la instrumentación a cargo del Quinteto con una orquesta. Estos trabajos con importantes poetas evidencian su éxito en los círculos intelectuales. Luego de estas experiencias comienzan sus trabajos junto a Horacio Ferrer, el poeta uruguayo. Componen la opereta “María de Buenos Aires” en 1967 y comienzan una serie de tangos cantados. El más importante fue la “Balada para un loco” de 1969, en versiones de Goyeneche y Amelita Baltar. Esta canción se convierte en el primer gran éxito de Piazzolla, y lleva al músico al borde de la popularidad.
La década del 70 lo encontrará en una etapa más madura de su música, con constante experimentación y su fama en crecimiento. Sin embargo, Piazzolla nunca abandona la búsqueda de sonidos y posibilidades. El 17 de agosto de 1972 se presenta en el Teatro Colón junto a figuras históricas del viejo tango, en decadencia por esos años. Un tiempo después sufre un infarto y se ve obligado a moderar sus constantes presentaciones. En consecuencia, sumado a ciertos inconvenientes financieros, se instala en Italia y continúa con sus trabajos durante cinco años. Allí compondría el tango Libertango, y en 1975, con motivo de la muerte de Aníbal Troilo, la Suite Troileana. A partir de esos años la figura de Piazzolla tomaría un carácter más internacional, actuando en los principales escenarios del mundo y grabando discos junto a figuras reconocidas mundialmente como Gerry Mulligan y Gary Burton. La fama causó que los principales intérpretes de jazz y música clásica, como Keith Jarrett y Chick Corea, lo convoquen y le encarguen obras.
El éxito de Piazzolla era rotundo. Para el comienzo de la década del ochenta estaba consagrado y era admirado en todo el mundo. Reconocido en los ámbitos tangueros, jazzísticos y clásicos, dedica sus últimos años principalmente a las presentaciones en vivo, sin desestimar sus composiciones. Se suceden sus actuaciones con orquestas clásicas y algunas presentaciones con su quinteto. Recorre los Estado Unidos, Japón, Italia, Alemania, Francia y América Latina, siendo ovacionado en los grandes teatros musicales.
Astor Piazzolla escribió infinidad de tangos, banda musicales de films, temas musicales para obras teatrales y ballets, obras de jazz y piezas clásicas. Con los años su obra pasó de ser rechazada a ovacionada en todo el mundo. Su país de nacimiento, Argentina, lo reconoció luego de muchos años como un renovador del género tanguero y un innovador único. En 1989 la revista de jazz DOWN BEAT ubicó a Piazzolla entre los mejores instrumentistas del mundo, y posteriormente en Alemania se lo eligió como el compositor más importante del siglo XX.
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Astor Piazzolla Martes, Octubre 13th, 2009 a las 10:22 y esta categorizada en
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